Contexto

El evangelio de Jesucristo no concluyó con su muerte. Si Jesús no hubiera resucitado, nuestra fe sería en vano y aún estaríamos en nuestros pecados (1 Co 15:17). Después de que el Señor sufrió, murió y fue sepultado, se levantó de la tumba como lo había anunciado a sus discípulos. Él conquistó la muerte de una vez y para siempre y se convirtió en nuestro Salvador. Como el Rey de reyes que había recibido autoridad en el cielo y en la tierra, Él comisionó a sus discípulos a llevar el evangelio de la salvación a todo el mundo hasta que Él vuelva.

Versículo clave

(28:18)

¿Sabía usted que...?

Esquema

Análisis general

  • 1.

    ¿Cuáles son los dos lugares en donde se desarrollaron los acontecimientos de este pasaje?

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    Jerusalén y Galilea.

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  • 2a.

    ¿Por qué la resurrección del Señor es fundamental para nuestra fe?

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    Somos justificados por la resurrección de Jesucristo (Ro 4:25). Si Cristo no hubiera resucitado, no tendríamos esperanza de salvación (1 Co 15:17-19). Dado que Cristo ha resucitado, sabemos que Dios ha vencido y nos ha dado victoria sobre el pecado y la muerte (1 Co 15:57; Col 2:11-12).

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  • 2b.

    ¿Cómo debería la resurrección del Señor dirigir nuestras vidas diarias?

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    Al saber que Cristo ha resucitado de los muertos, debemos vivir una vida nueva de justicia (Ro 6:8-13). No debemos vivir para nosotros mismos sino para nuestro Señor (2 Co 5:15) y servirlo con diligencia, sabiendo que nuestra labor no es en vano (1 Co 15:58).

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Análisis del segmento

  • 28:1-8

    1.

    ¿Por qué el ángel removió la piedra de la entrada del sepulcro?

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    Para que las mujeres y los otros discípulos pudieran ser testigos por sí mismos de la tumba vacía (6).

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  • 28-9-10

    2.

    En la traducción al inglés de la Biblia (NKJV), Jesús saludó a las mujeres diciendo: “Rejoice!” (“¡regocíjense!”). ¿Por qué debían “regocijarse” las mujeres? ¿Por qué debe regocijarse hoy?

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    Tanto las mujeres como los discípulos estaban en gran tristeza y desesperación. Aunque Jesús ya había resucitado, ellos aún estaban pensando en su muerte (Lc 24:5). Jesús les dijo que se regocijaran porque Él les había traído esperanza y salvación.

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  • 28:11-15

    3.

    ¿Qué nos dicen las reacciones y decisiones de los principales sacerdotes y los ancianos acerca de ellos?

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    Estaban ciegos a la verdad; sus corazones estaban endurecidos. En vez de darse cuenta de que habían matado al Hijo de Dios, a ellos todavía les preocupaba su credibilidad ante la gente.

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  • 4a.

    ¿Cuáles son las dos cosas que indican la gran suma de dinero que les entregaron a los soldados?

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    1) Los principales sacerdotes y ancianos eran tan desalmados que estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario con tal de esconder la verdad de la gente y así preservar su autoridad. 2) Sin un cuantioso soborno habría sido imposible mantener el silencio de los soldados porque ellos habían sido testigos presenciales de este gran milagro.

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  • 4b.

    Hoy en día, ¿soborna Satanás a la gente para evitar que prediquen acerca de la resurrección? Si es así, ¿cómo lo hace?

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  • 28:11-15

    5a.

    ¿Por qué los principales sacerdotes y los ancianos les prometieron a los guardias que persuadirían al gobernador y los pondrían a salvo?

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    Su relato les hubiera hecho culpables de haberse quedado dormidos durante su guardia.

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  • 5b.

    ¿Por qué la historia de que se habían robado el cuerpo de Jesús era inconvincente e ilógica?

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    1) Quedarse dormido mientras estaban de servicio era algo vergonzoso. ¿Por qué habrían de declarar los guardias su vergüenza en vez de ocultarla, a menos, por supuesto, que hubieran sido sobornados? 2) Si en verdad se habían quedado dormidos, ¿cómo supieron que fueron los discípulos los que se habían robado el cuerpo? 3) ¿Cómo pudieron los discípulos remover una piedra tan grande sin haber despertado a nadie? 4) Si uno de los guardias se despertó y vio que los discípulos se estaban robando el cuerpo, ¿por qué no despertó a sus compañeros? 5) Si en verdad los discípulos se habían robado el cuerpo, ¿por qué nadie buscó o encontró el cuerpo?

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  • 28:16-20

    6.

    ¿Cuál es la palabra o el tema que se repite en la gran comisión?

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    Se enfatiza la palabra “todo” y sus variantes: toda potestad, todas las naciones, todas las cosas que os he mandado, todos los días (siempre). Jesús, el Rey de reyes, ahora tiene completa autoridad sobre toda la creación. Todos sus mandatos han de ser obedecidos. Él vive para siempre y estará siempre con los creyentes hasta que venga de nuevo.

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  • 7.

    ¿Cuál es la potestad que Jesús había recibido?

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    Durante el ministerio de Jesús, Satanás había desafiado su autoridad como el Hijo de Dios (4:3, 6). Sin embargo, por medio de su muerte en la cruz, Jesús venció a Satanás (Col 2:15). Al haber sido exaltado a lo más alto, toda potestad le ha sido sujetada a Él (Flp 2:9-11). Por la autoridad de Jesús, aquellos que creen en Él no serán condenados sino que tendrán victoria sobre el pecado y la muerte (Ro 8:34, 1 Co 15:57). Nosotros como creyentes no vivimos más bajo el control del pecado sino que reinamos en vida a través de Cristo (Ro 5:17, 6:14).

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  • 8.

    La locución adverbial “por tanto” indica que hay una conexión directa entre la potestad de Jesús y la comisión. Explique esta conexión.

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    Dado que Cristo ha sido exaltado, podemos creer en Él y convertirnos en sus discípulos para tener vida eterna. Dado que Él ha recibido autoridad, podemos recibir el perdón de pecados a través del bautismo (Hch 2:32-39; Jn 20:21-23). Dado que Él es el Señor de todas las cosas, nosotros debemos obedecer sus mandatos. Dado que Él ha resucitado y vive para siempre, Él es capaz de prometernos que permanecerá con nosotros siempre (Jn 16:33).

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  • 9a.

    ¿Cómo podemos “hacer discípulos”?

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    Debemos predicar el evangelio del reino en el rol de testigos a todas las naciones (24:14). Al proclamar la palabra de salvación, la gente podría escuchar el mensaje y poner su fe en Cristo para ser salvos (Ro 10:13-15, 17).

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  • 9b.

    ¿Qué nos dicen las palabras del Señor sobre lo que caracteriza a un discípulo?

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    Un discípulo es alguien que se ha bautizado y observa todo lo que Cristo ha mandado. El bautismo es para el perdón de los pecados y para revestirnos de Cristo (Hch 2:38, 22:16; Gl 3:27). Obedecer los mandatos de Cristo muestra que tenemos fe en sus palabras y que nos sometemos a su autoridad.

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  • 28:16-20

    10.

    ¿De qué manera se cumplió aquí la promesa que el Señor le hizo a Abraham en Génesis 12:3b?

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    A través de la fe y el bautismo en Cristo, somos simiente de Abraham y herederos de acuerdo a la promesa, independientemente de nuestra raza o clase social (Gl 3:26-29). Todos los que siguen los pasos de Abraham en la fe son bendecidos con la promesa del perdón y la justificación (Ro 4:16-25).

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  • 11a.

    ¿Cuál es “el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”? ¿Por qué Jesús dio una descripción tan larga cuando podría haber dicho el nombre?

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    Jesús (Jn 17:11). Existe sólo un nombre, el nombre de Jesús, por el que podemos ser salvos (Hch 4:12). Jesús es el Padre (Is 9:6), el Hijo y el Espíritu Santo (Gl 4:6). Al saber que Jesús se refería a su propio nombre, los apóstoles bautizaron en el nombre de Jesús (Hch 2:38, 8:16, 10:48, 19:5). La razón por la que Jesús dio una descripción tan larga de su nombre tiene que ver con la autoridad que ha recibido. Él no era solamente un personaje histórico, sino el Dios eterno que fue, que es y que vendrá (Ap 1:8). Así como ha estado con sus escogidos en el pasado, Él estará con sus creyentes hasta el fin del mundo.

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  • 11b.

    “Bautizándolos en el nombre de…” ¿Se debe recitar esto meramente como una fórmula durante el bautismo? ¿Qué significa ser bautizado en el nombre del Señor?

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    No. Si fuera simplemente una fórmula para ser recitada, los discípulos hubieran repetido las palabras exactas de Padre, Hijo y Espíritu Santo en vez de haber bautizado en el nombre del Señor Jesús (ver también la respuesta a la pregunta anterior). “En el nombre de” es más que una recitación, también indica la autoridad y el poder del Cristo resucitado (Flp 2:10-11). Es en Jesús que nuestros pecados pueden ser perdonados durante el bautismo (Col 1:14). Dado que nos bautizamos en Cristo (Gl 3:27), el candidato a ser bautizado debe creer en el Señor Jesús como su Señor y Salvador y tener la determinación de vivir por Cristo toda su vida.

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  • 28:16-20

    12a.

    ¿Cómo se aplica la gran comisión a usted en lo personal? ¿Cómo cumpliría la gran comisión?

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  • 12b.

    Explique la promesa del Señor: “Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” y aplíquelo a la comisión.

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    Su presencia continua nos da esperanza, consuelo y fortaleza a medida que cumplimos la misión de predicar el evangelio y enseñar a los discípulos. Él no nos deja solos en nuestra tarea (Jn 14:18). Dado que Él ha vencido al mundo y vive en nosotros a través del Espíritu Santo, no tenemos nada que temer (Jn 16:33). Así como los creyentes de la era apostólica se volvieron testigos al mundo a través del poder del Espíritu Santo, también nosotros seremos capaces de cumplir la gran comisión si buscamos el poder del Señor (Hch 1:8).

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