Contexto

Luego de defenderse sabiamente, Jesús volvió la ofensiva contra sus atacantes. Usó la palabra de Dios para revelar su hipocresía.

Versículo clave

(12:33)

¿Sabía usted que...?

1. Los rabinos judíos habían contado 613 estatutos individuales en la ley y trataron de diferenciarlos entre mandamientos “grandes” y “pequeños”. [ref]

2. Holocaustos (12:33): ofrecidos por los sacerdotes para la expiación de los pecados (Lv 16:24). El procedimiento se describe en Éxodo 29:115-18.

3. “Largas ropas” (12:38): los escribas usaban túnicas largas de lino blanco con flecos que casi llegaban al suelo. [ref]

4. “Primeras sillas” (12:39): asientos reservados para los dignatarios en la sinagoga. Se ubican en frente del cofre que contiene los rollos sagrados, mirando hacia la congregación. [ref]

5. Los escribas pedían donaciones para el sustento de su vida porque no recibían un salario regular. Dicho sistema estaba expuesto a ciertos abusos, de los cuales las viudas eran especialmente vulnerables. [ref]

6. Arca de la ofrenda (12:41): en el templo había 13 cajas en forma de cuerno donde la gente echaba sus ofrendas voluntarias. [ref]

7. Viuda (12:42): en los tiempos bíblicos, las viudas (junto con los huérfanos) eran los miembros más desamparados de la sociedad. Dado que ellos no tenían los medios para sustentar sus vidas, Dios le ordenó a la gente que los cuidara (cf. Ex 22:22-24; Dt 24:19-21; Hch 20:35).

8. Dos blancas/monedas de cobre (12:42): en griego, “dos leptones“. Un lepton era 1/128 de denario (cf. Lección 19, ¿Sabía usted que…? 10), la moneda griega de menor valor. Para sus lectores romanos, Marcos explicó el valor usando el sistema monetario romano (cuadrante). [ref]

Esquema

  • Un escriba sabio
  • Un escriba le pregunta a Jesús sobre el mandamiento más importante
  • Los dos mayores mandamientos
  • El escriba entiende la respuesta de Jesús
  • Jesús elogia al escriba
  • Jesús reprende a los escribas
  • Jesús cuestiona a los escribas sobre el señorío de Cristo
  • La hipocresía de los escribas
  • Jesús reprende a los ricos
  • Jesús observa a la gente delante del arca de la ofrenda
  • La viuda pobre ofrece más que todos los demás

Análisis general

  • 1.

    ¿Por qué Jesús fue tan severo con los escribas, los ancianos, los principales sacerdotes, los fariseos, etc.?

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    El juicio comienza con la familia de Dios (1 P 4:17). Los escribas, los ancianos, los principales sacerdotes y los fariseos eran líderes respetados del pueblo escogido de Dios. Jesús los reprendió duramente porque atacaron ferozmente al evangelio. “Con la medida con que medís, os será medido” (Mc 4:24). Ellos habían sido educados en la ley de Dios y se enorgullecían de su justicia (Mt 23:29-32). Pero en realidad, practicaban la limpieza ritual al mismo tiempo que rechazaban el amor y la pureza espiritual (Mt 23:4, 23, 28). Jesús tuvo que denunciarlos en público. De lo contrario, sus falsas enseñanzas impedirían que otros entren en el reino de Dios (Mt 23:13, 15).

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  • 2.

    Cuando escucha o lee una enseñanza bíblica que parece muy severa, ¿cómo debería reaccionar?

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    Debemos escuchar, reflexionar y dejar que la palabra de Dios eche raíces en nuestros corazones (Stg 1:18-21). Si insistimos en nuestra propia justicia, nos ofenderemos fácilmente y Cristo se convertirá en nuestra piedra de tropiezo (Ro 9:32-33).

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Análisis del segmento

  • 12:28-34

    1.

    ¿En qué se diferencia este escriba de los otros que desafiaron a Jesús con preguntas?

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    Mateo nos dice que al principio este escriba también tenía la intención de tentar a Jesús (Mt 22:35). Pero a partir de su respuesta y del comentario que Jesús hizo sobre él, sabemos que él realmente entendió lo que Jesús quiso decir. Él no se unió a aquellos que querían atrapar y destruir a Jesús. Quiso probar a Jesús un poco más porque se había sorprendido por las respuestas que dio Jesús (Mc 12:28; aunque esta actitud tampoco era del todo correcta). Pero en el transcurso de la respuesta de Jesús, este escriba abrió su corazón y humildemente aceptó que Jesús estaba en lo correcto. Sus palabras también demuestran que había estado meditando cuidadosamente en los mandamientos de Dios.

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  • 2.

    ¿Qué relación hay entre el hecho de que el Señor es uno (29) con amar al Señor (30)?

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    Hay un solo Dios, por lo que no hay necesidad de compartir su amor con ningún otro. Deuteronomio 6:3-5 (que Jesús citó) nos dice que somos bendecidos si escuchamos y obedecemos completamente. Por lo tanto, la iglesia, el único cuerpo de Cristo, debe tener el “mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa” (Flp 2:2).

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  • 3.

    Dé un ejemplo de amar al Señor: a. Con todo tu corazón; b. Con toda tu mente; c. Con toda tu alma; d. Con todas tus fuerzas.

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    a. Con todo tu corazón: como el amor entre un esposo y su esposa (Cnt 6:2-3; Sal 84:2; Ef 5:24-25, 32); confiar en el Señor (Pr 3:5); guardar los mandamientos de Dios (Pr 4:4); buscar a Dios (Jer 29:13); arrepentirse (Jl 2:12); ser un siervo fiel (Jer 3:15; Col 3:23).

    b. Con toda tu mente: incrementar nuestro conocimiento espiritual (1 Co 1:5, 2 Co 8:7; Flp 1:9); la sabiduría refresca nuestro corazón y alma para amar a Dios (Pr 2:10); predicar el mensaje de Jesucristo (1 Co 2:14); enseñar la verdad (2 Ti 2:25); crecer y estar unidos en el verdadero conocimiento (Ef 4:13); dar fruto según nuestro conocimiento (Col 1:9-10).

    c. Con toda tu alma: derramar nuestros pensamientos más íntimos a Dios (Sal 42:4, 1 S 1:15); levantar nuestros anhelos y alabanzas a Dios (Sal 25:1); jactarse en el Señor y glorificarlo (Sal 34:2-3; Lc 1:46-47); regocijarnos en el Señor y en su salvación (Sal 35:9, 62:5); tener hambre y sed de Dios (Sal 42:1-2).

    d. Con todas tus fuerzas: darle al Señor todo lo que tenemos (como la viuda [42-44]); pedirle a Dios que nos empodere para servirlo (1 P 4:11); seguir los ejemplos de Jesucristo, los profetas y los apóstoles, quienes sirvieron a Dios hasta el último momento de sus vidas.

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  • 4.

    ¿Quién es su prójimo? Dé un ejemplo de amar al prójimo como a sí mismo.

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    En la parábola del buen samaritano (Lc 10:29-37), Jesús responde la pregunta: “¿De quién soy prójimo?”. Es más importante examinarnos a nosotros mismos para ver a quién podemos servir, en vez de tratar de ver si alguien cumple los criterios de ser nuestro prójimo.

    Jesús dijo: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Lc 6:31). Algunos ejemplos de amar al prójimo como a sí mismo: mostrar misericordia como el buen samaritano; no guardar rencor ni vengarnos (Lv 19:18); ser hospitalarios, incluyendo a la gente nueva de la iglesia (Lv 19:34); no mostrar favoritismo (Stg 2:8-9).

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  • 5a.

    ¿Cuál era el propósito de los holocaustos y sacrificios? Hoy en día, ¿cómo ponemos en práctica el espíritu los holocaustos?

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    En el Antiguo Testamento, los sacerdotes ofrecían holocaustos y sacrificios para la expiación de los pecados (cf. ¿Sabía usted que…? 2). En el Nuevo Testamento, Jesús es el sumo sacerdote (Heb 4:14) que se sacrificó a sí mismo para redimir nuestros pecados. En respuesta a su sacrificio, debemos ofrecer lo que tenemos al Señor. Lo más importante es ofrecer nuestros cuerpos como sacrificios vivos (Ro 12:1). Cuando servimos a Dios, debemos estar preparados para ser refinados por el fuego de las pruebas (Heb 13:11-13, 1 P 1:7). Debemos difundir la fragancia de Cristo (2 Co 2:15), un aroma agradable al Señor (Lv 1:9). Otro tipo de ofrenda es nuestra contribución financiera a la iglesia, que se compara con una ofrenda fragante (Flp 4:18).

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  • 5b.

    ¿Por qué los mandamientos de amar a Dios y al prójimo son más importantes que los holocaustos y sacrificios?

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    Dios quiere misericordia y no sacrificio sobre el altar (Os 6:6). Podemos ofrecer un mejor sacrificio sólo si amamos a Dios y a nuestro prójimo. “El amor cubrirá multitud de pecados” (1 P 4:8). “El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Jn 4:21).

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  • 6.

    ¿Qué significa “no estás lejos del reino de Dios” (34)?

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    El escriba sabio escuchó, entendió y creyó en las palabras de Cristo. Por lo tanto, él estaba cerca del reino de Dios. No obstante, él todavía no estaba en el reino de Dios porque este era sólo el comienzo de su trayectoria con Cristo. Él tenía que poner en práctica lo que había aprendido, continuar siguiendo a Cristo y ocuparse de su salvación con la ayuda del Espíritu Santo (Flp 2:12-13).

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  • 7.

    Jesús citó dos mandamientos del Antiguo Testamento (Dt 6:4-5; Lv 19:18) como los más importantes. Dé ejemplos de otras enseñanzas del Antiguo Testamento que todavía son aplicables en la actualidad.

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    Los diez mandamientos (Ex 20:3-17); hacer justicia, amar misericordia y humillarnos ante Dios (Miq 6:8); ofrecer el diezmo (Mal 3:8, 10).

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  • 8.

    ¿Por qué nadie se atrevió a hacerle más preguntas a Jesús (34)?

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    Cuanto más preguntaban, más se notaba la sabiduría y autoridad de Jesús. Incluso uno de los suyos (un escriba) confesó que Jesús hablaba la palabra de Dios. Dado que no podían derrotar a Jesús con preguntas, conspiraron contra Él en secreto (Jn 11:53, 57; Mc 14:1-2) para atraparlo por medio de alguien cercano a Él (Mc 14:10-11).

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  • 12:35-40

    9.

    ¿Estaba Jesús en desacuerdo con las enseñanzas de los escribas de que el Cristo era hijo de David? ¿Qué estaba tratando de demostrar?

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    En la carne, Jesús era el hijo de David. En el espíritu, Él es el Hijo de Dios (Ro 1:3-4). La profecía sobre la autoridad y la resurrección de Jesús (Hch 2:31-35) muestra que Jesús es mayor que David. Los escribas tenían un entendimiento limitado de Cristo. No sabían que el Cristo era el Hijo de Dios. Así que Jesús los desconcertó al señalar que Cristo en realidad era mayor que David (espiritualmente), a pesar de que también era descendiente de David (genealógicamente).

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  • 10a.

    ¿De qué manera los escribas habían desobedecido los mandamientos más importantes (cf. 12:29-31)?

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    Enseñaban la letra de la ley, pero descuidaban “lo más importante de la ley” (Mt 23:23). Honraban la ley más de lo que honraban a Dios. Por lo tanto, endurecieron sus corazones contra Jesús. Además, enfatizaban la observancia de la ley más que el ayudar a los pobres. No amaban a Dios ni a los hombres, sólo a ellos mismos.

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  • 10b.

    ¿Cómo podemos evitar volvernos como los escribas?

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  • 10c.

    En la iglesia, ¿cómo debemos asociarnos con aquellos que se comportan como los escribas?

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    Con respecto a las personas que no practican lo que predican, no debemos rechazar completamente sus enseñanzas basándonos en su mal comportamiento, pero tampoco debemos imitar todo lo que hacen sólo porque conocen muy bien la Biblia. Debemos tener discernimiento. Nuestro Señor nos enseña que en tal situación, debemos hacer lo que estas personas nos enseñan siempre y cuando sea bíblico, pero no debemos imitar sus obras (Mt 23:3).

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  • 12:41-44

    11a.

    ¿Por qué Jesús observó a la multitud echando dinero en el arca de la ofrenda?

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    De la misma manera que examinó a la higuera llena de hojas, Jesús quería examinar a la gente del templo. Al igual que con la higuera que sólo tenía hojas pero no frutos, Jesús usó una observación de la vida real para enseñarles una lección a los discípulos—esta vez sobre la ofrenda (43).

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  • 11b.

    Dé un ejemplo de una observación de la vida real que le enseñó algo acerca de su fe.

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  • 11c.

    Hoy, Jesús también observa todo lo que hacemos. ¿Cómo afecta esto sus acciones?

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  • 12.

    ¿Cómo obedeció la viuda los mandamientos más importantes (cf. 12:29-31)?

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    A diferencia de los hombres ricos que ofrecieron lo que les sobraba de sus riquezas, la viuda dio todo lo que tenía para vivir. A pesar de que tenía derecho a la caridad de otros (cf. ¿Sabía usted que…? 7), ella eligió dar en vez de recibir. Ella amaba a Dios con todo su corazón y con todas sus fuerzas. Como María, la que ungió a Jesús, ella “ha hecho lo que podía” (Mc 14:8). Es por eso que Jesús consideró que ella ofreció más que todos los demás.

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  • 13.

    Según la Biblia, ¿cuál es la actitud que debemos tener hacia los ricos y los pobres?

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    No mostrar favoritismo, ni al rico (Stg 2:3-4) ni al pobre (Ex 23:3). Debemos tratar a cada persona de forma justa, dado que Dios juzga a cada persona con justicia (Lv 19:15). Él se fija en el corazón (1 S 16:7).

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  • 14a.

    ¿Cuál es la cantidad más pequeña que usted ha ofrecido? ¿Y la más grande? ¿Por qué esas cifras eran adecuadas para su situación?

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  • 14b.

    ¿Qué dice su ofrenda sobre su fe?

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  • 15.

    Cuando no tiene ganas de orar o de leer la Biblia, ¿cuánto esfuerzo haces para tratar de hacerlo? ¿Cómo se compara esto con la ofrenda de la viuda?

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    Cuando nuestra fe es fuerte, puede ser fácil orar por una hora o leer cinco capítulos de la Biblia todos los días. No es fácil hacer esto cuando estamos espiritualmente débiles. Cuando no tenemos ganas de hacerlo, es aún más importante tratar de acercarnos a Dios (incluso forzándonos a nosotros mismos; apeguémonos a un horario si es necesario). Jesús nos enseña que ofrecer centavos en pobreza vale más que ofrecer mucho dinero en opulencia. Asimismo, cuando nos sentimos desanimados y alejados de Dios, incluso unos minutitos de oración o lectura de la Biblia se vuelven más valiosos.

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