Contexto

Si la sepultura de Jesús hubiera sido el final de la historia, entonces su trabajo no habría servido de nada. Sin embargo, Jesucristo resucitó de la muerte, ¡tal como lo había predicho! Su resurrección marca el comienzo de una experiencia que transforma vidas, tanto para los discípulos en ese momento como para nosotros ahora. En el epílogo, Jesús se apareció a los discípulos y les encomendó continuar con su ministerio. Hoy, nuestro trabajo no termina hasta que Jesús venga de nuevo.

Versículo clave

(16:15-16)

¿Sabía usted que...?

1. Especias aromáticas (16:1): se echaban aceites aromáticos sobre el cadáver para contrarrestar los olores de la putrefacción. La unción es una expresión simbólica de la amorosa devoción por el difunto. [ref]

2. “¿Quién nos removerá la piedra?” (16:3): después de que se deslizara una piedra grande en la entrada de la tumba, era muy difícil moverla (cf. Lección 24, ¿Sabía usted que…? 13). [ref]

3. “Mirad el lugar en donde lo pusieron” (16:6): las mujeres y el joven estaban en el compartimento exterior de la tumba. En la parte posterior había una apertura rectangular baja que conducía a la cámara mortuoria. [ref]

4. “Diestra de Dios” (16:19): símbolo de la justicia y fortaleza de Dios (cf. Sal 48:10; Is 41:10).

Esquema

  • La tumba vacía
  • Las mujeres van a ungir el cuerpo de Jesús
  • Un joven en el sepulcro les dice a las mujeres que Jesús ha resucitado
  • El joven ordena a las mujeres comunicarle esto a los discípulos
  • Epílogo
  • Los discípulos no creen que Jesús esté vivo
  • Jesús se aparece a los once discípulos
  • Jesús ordena a los discípulos predicar las buenas nuevas
  • Jesús asciende al cielo
  • Los discípulos predican por todas partes

Análisis general

  • 1.

    Mateo 28, Lucas 24, Juan 20-21 y Hechos 1:1-11 presentan cada uno una faceta diferente de los eventos que tuvieron lugar después de la resurrección de Cristo. Junto con Marcos 16, pintan una imagen vívida. Tómese el tiempo de leer estos pasajes y responda las preguntas en las Guías de Estudio Bíblico correspondientes.

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  • 2.

    ¿A quiénes se apareció Jesús luego de su resurrección? ¿Por qué es importante enumerar a los testigos?

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    María Magdalena (9; Jn 20:16); dos de los discípulos (12; Lc 24:15, 18), los apóstoles (Jn 20:19-20), Tomás (Jn 20:26-27), Pedro, Natanael, Jacobo, Juan (Jn 21:1-7), aproximadamente 500 creyentes, Pablo (1 Co 15:58).

    La gran cantidad de testigos es una prueba más de la certeza de la resurrección de Jesús. También explica por qué los creyentes estaban dispuestos a renunciarlo todo, incluso sus propias vidas, para predicar el evangelio.

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  • 3.

    ¿Por qué es la certeza de la resurrección de Jesús tan crucial para nuestra fe? (cf. 1 Co 15:14-28)

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    Si Jesús nunca hubiera resucitado, la fe cristiana colapsaría. Si Jesús estuviera muerto, no sería mejor que otros líderes religiosos. Peor aún, si Jesús no hubiera resucitado de entre los muertos, habría mentido acerca de sí mismo (Mc 9:31, 10:34); no habría ninguna razón para creer en ninguna de sus palabras. Si Jesús no hubiera vencido a la muerte, los cristianos estarían poniendo sus esperanzas en una mentira (1 Co 15:14, 19). No habría ninguna prueba de que Jesús sea el Hijo de Dios, que nuestros pecados serían perdonados (1 Co 15:17-18), ni que Jesús habría de venir otra vez para llevarnos al cielo.

    La realidad de la resurrección de Jesús nos asegura una esperanza viva de heredar el reino celestial (1 P 1:3-5; Jn 11:25-26). Su resurrección da poder para lavar nuestros pecados a través del bautismo en agua (1 P 3:21). Debido a que Él está vivo, nosotros podemos vivir una vida nueva sin pecados (Ro 6:6-11; Ef 2:5-6). Debido a que Jesús ha resucitado, ya no estamos condenados (Ro. 8:34). En el día final, aquellos que pertenecen a Cristo también serán resucitados e irán al cielo (1 Co 15:20, 23, 51-54).

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  • 4.

    ¿Qué evidencias le convence que Jesús está vivo?

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    El Espíritu Santo (Jn 16:7) vive en nosotros. Cuando oramos en el nombre de Jesús, Él responde a nuestras oraciones. Cuando predicamos en su nombre, las palabras tienen poder para transformar vidas. Podemos echar fuera demonios y sanar en su nombre. Él se revela a sí mismo en visiones y sueños. Él revela su sabiduría cuando estudiamos la Biblia.

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  • 5.

    ¿Se puede celebrar la resurrección de Cristo en la Pascua? ¿Por qué sí o por qué no?

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    No es apropiado celebrar la Pascua porque:

    Si bien Jesús nos ordena a recordar su sufrimiento y muerte a través de la santa comunión (Mt 26:26-28; cf. Lección 22, pregunta 9b), no nos pide hacer lo mismo con respecto a su resurrección. Debido a que Jesús no lo ordenó, no es necesario crear una ocasión especial para celebrar su resurrección. De lo contrario, estaríamos honrando las tradiciones humanas por encima de los mandamientos de Dios (cf. Lección 12, pregunta 5).

    Al igual que la Navidad, la Pascua se origina de los rituales paganos. A menudo, los símbolos paganos (huevo, conejo) opacan el significado de la resurrección de Cristo. Por lo tanto, no es apropiado conectar este día con nuestro Señor Jesucristo. En lugar de ello, debemos honrar la resurrección de Cristo sometiéndonos al Espíritu Santo (Ro 6:5-13).

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Análisis del segmento

  • 16:1-8

    1.

    Luego de la muerte de Jesús, ¿qué pasó por la mente de las mujeres y de los discípulos?

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    A pesar de que Jesús había profetizado sobre su propia resurrección (cf. Mc 9:31, 10:34), ellos pensaron que Jesús estaba muerto. Perdieron la esperanza de que Jesús los salvaría (cf. Lc 24:21). Las mujeres fueron al sepulcro para cumplir con los últimos ritos de la sepultura (ungir el cuerpo de Jesús). Los discípulos estaban tristes y llorando (10). Algunos incluso volvieron a sus ocupaciones previas (cf. Jn 21:3).

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  • 2a.

    ¿Qué le dice lo que hicieron las mujeres sobre su devoción hacia el Señor?

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    Fueron lo más pronto que pudieron (apenas salió el sol luego del sábado [2]). No fueron desalentadas por el hedor del cuerpo. Fueron a la tumba de Jesús y no tuvieron miedo de revelar su relación con Jesús (a diferencia de los discípulos que se escondieron [Jn 20:19]).

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  • 2b.

    ¿Cómo muestra usted su devoción hacia el Señor Jesús?

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  • 3.

    En el versículo 6, ¿cómo describió el joven a Jesús? ¿Qué nos dicen sus palabras acerca de la resurrección de Jesús?

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    “Jesús nazareno”, “crucificado”, “resucitado”, “no está aquí”.

    Estas palabras nos muestran cómo la resurrección de Jesús había dado vida nueva y significado nuevo. Nazaret era una ciudad insignificante, y la expresión “Jesús nazareno” normalmente hubiera sido considerada un insulto (cf. Jn 1:46, 19:19). No obstante, debido a que Jesús ha resucitado, hoy “Jesús nazareno” es un nombre de poder y gloria (cf. Hch 2:22, 3:6, 4:10, 10:38). De la misma manera, la crucifixión era un símbolo de desgracia. Pero como Jesús ya no está en la tumba, podemos regocijarnos de nuestra victoria sobre la crucifixión y la muerte (cf. Heb 12:2, 1 Co 15:55-57).

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  • 4.

    ¿Por qué el joven mencionó específicamente a Pedro (7)?

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    A pesar de los fracasos de Pedro en el pasado (cf. Mc 8:32-33, 9:5-6, 14:31; Jn 13:6-9, 18:10), las noticias sobre la resurrección de Jesús fueron dirigidas específicamente a él porque a él se le había dado la tarea de fortalecer a los otros discípulos y sacrificarse por la iglesia (cf. Lc 22:31-32; Jn 21:18-19).

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  • 5.

    ¿Por qué las mujeres no dijeron nada a nadie? (cf. Jn 20 1-2, 11-18).

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    Estaban desconcertadas y asustadas (8). Quizás no tomaron las palabras del joven de forma literal. A pesar de lo que el joven había dicho sobre la resurrección de Jesús, María Magdalena les dijo a Pedro y a Juan: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto” (Jn 20:2). No fue sino hasta que Jesús se le apareció que ella les contó a los discípulos lo que realmente sucedió (cf. Mc 16:9; Jn 20:11-18).

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  • 16:9-20

    6.

    ¿Por qué Jesús reprendió a los once discípulos (14)?

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    Porque ellos habían oído muchos testimonios, pero aun así no creían que Jesús había resucitado (cf. Mc 16:11, 13, 14; Lc 24:37-38). Jesús quiere que “por fe andemos, no por vista” (2 Co 5:7).

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  • 7a.

    ¿Qué les ordenó hacer Jesús a los discípulos?

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    Predicar las buenas nuevas a todo el mundo (cf. Mc 16:15; Ro 10:14-15). La orden de Jesús es similar a la orden que dio el joven a las mujeres (7). En ambos casos, se les dijo que predicaron lo que habían visto y oído (cf. Hch 2:33, 4:20, 22:15, 1 Jn 1:1-3).

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  • 7b.

    ¿Cómo confirma Jesús lo que predicamos (17-18)?

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    A través de las siguientes señales: echar fuera demonios, hablar nuevas lenguas, no ser dañados al tomar serpientes o beber cosas envenenadas, sanar enfermos.

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  • 7c.

    ¿Cómo cumple usted la comisión de Jesús de predicar?

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    Nuestro trabajo es contarles a otros lo que hemos visto y oído. Testificamos el poder del perdón de Jesús y lo que hizo por nosotros. Al mismo tiempo, debemos orar y pedirle a Dios que trabaje con nosotros y confirme nuestras palabras (20).

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  • 8.

    ¿Qué debemos hacer para ser salvos?

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    Creer en el Señor Jesús, arrepentirnos y ser bautizados (cf. Mc 16:16; Hch 2:38). También debemos vivir según el Espíritu Santo y no volver a nuestra naturaleza pecaminosa (Gl 5:16).

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  • 9a.

    ¿Qué significa que Jesús “se sentó a la diestra de Dios”?

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    “A la diestra de Dios” es una expresión que significa tener el poder y la autoridad de Dios (véase ¿Sabía usted que…? 4). “Se sentó” también simboliza el honor que Jesús recibió (en contraste con los ángeles que están parados en la presencia de Dios [Lc 1:19; Ap 8:2; Dn 7:10], Jesús el Hijo de Dios está sentado a la diestra de Dios).

    “Se sentó a la diestra de Dios” también significa que Jesús ha terminado su trabajo (en contraste con los sacerdotes terrenales que están de pie ministrando ante Dios y ofreciendo sacrificios repetidamente, Cristo se ofreció a sí mismo como sacrifico por los pecados una vez y para siempre y se sentó a la diestra de Dios [Heb 10:11-12]).

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  • 9b.

    Hoy en día, ¿qué está haciendo Jesús en el cielo?

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    Su Espíritu Santo intercede por nosotros (Ro 8:26-27, 32; Heb 9:15). También está preparando un lugar en el cielo para nosotros (Jn 14:2-3).

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