Contexto

A los doce apóstoles se les había dado gran autoridad, pero aun así tuvieron que enfrentar problemas tanto internos como externos. Jesús les enseñó cómo lidiar con los reveses y conflictos en el ministerio. También les advirtió que tuvieron cuidado de no hacer pecar a nadie, incluso a ellos mismos.

Versículo clave

(9:35)

¿Sabía usted que...?

1. Niño (9:36): los judíos consideraban la presencia de los niños en la familia como una señal de favor divino y era algo grandemente deseado. Los niños estaban sujetos al padre, quien a su vez tenía la obligación de protegerlos. [ref]

2. Infierno (9:45, 47): “La palabra griega traducida como ‘infierno’ es gehenna, expresión griega del hebreo ge hinnom (“valle de Hinón”). Este valle se encontraba al sur de la ciudad de Jerusalén. En los tiempos del Antiguo Testamento, se lo usaba para ofrecer sacrificios humanos al dios pagano Moloch (cf. Jer 7:31; 19:5-6; 32:35). El rey Josías puso fin a esta práctica espantosa (2 R 23:10); y el valle de Hinón se volvió un lugar para desechar y quemar excrementos humanos, basura y cadáveres de animales. El fuego de gehenna nunca se apagaba, y los gusanos nunca morían”. [ref]

3. Sal (9:49): la sal se usaba con frecuencia para ratificar acuerdos y era un símbolo de amistad y fidelidad. Existía en abundancia en las costas del Mar Muerto y en Har Sedom, una montaña de sal gema. [ref] Cuando la sal gema se expone al aire y al calor, sus impurezas provocan ciertos cambios químicos que gradualmente la hacen amarga. [ref]

Esquema

  • Jesús expulsa a un espíritu impuro
    (9:14-29)
  • Los discípulos no pudieron expulsar al espíritu impuro
    (9:14-18)
  • El espíritu impuro desafía a Jesús
    (9:19-20)
  • La fe del padre
    (9:21-24)
  • Jesús reprende al espíritu impuro
    (9:25-29)
  • Jesús enseña a los discípulos acerca de lo que ha de venir
    (9:30-32)
  • La actitud correcta de un siervo
    (9:33-41)
  • El primero será el último
    (9:33-35)
  • Servir a los niños
    (9:36-37)
  • No prohibir que otros trabajen en el nombre de Jesús
    (9:38-41)
  • Advertencia sobre hacer pecar a otro
    (9:42-50)
  • Advertencia sobre hacer tropezar a un pequeñito
    (9:42)
  • Es mejor entrar en la vida sin un miembro del cuerpo
    (9:43-48)
  • Enseñanzas de la sal
    (9:49-50)

Análisis general

Análisis del segmento

  • 9:14-29

    1.

    Pedro, Jacobo y Juan bajaron de la montaña y vieron que los otros discípulos estaban discutiendo. ¿Cómo lidia usted con los problemas de cada día después de haber estado inspirado espiritualmente?

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    Su experiencia de la gloria celestial llegó a su fin. Todavía no era el momento para que ellos dejaran este mundo, por lo que tenían que regresar a su vida diaria con los problemas que esta conlleva. De la misma manera, no debemos permitir que nuestra mente quede estancada en un milagro en particular, en un sermón poderoso o en una experiencia espiritual. Dios nos inspira espiritualmente para ayudarnos a crecer en fe y entendimiento, con el fin de que podamos seguir adelante con nuestras vidas y enfrentar los desafíos que nos presenta.

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  • 2.

    ¿De qué discutían los discípulos con los escribas?

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    Los discípulos debieron haber estado muy confiados cuando el padre les pidió que echaran fuera al espíritu impuro. Lo habían hecho muchas veces en el pasado con gran éxito, pero esta vez no lo lograron. Quizás los escribas estaban diciendo de nuevo que la autoridad de Jesús no provenía de Dios. Los discípulos han de haber estado frustrados con su propia inhabilidad, y trataron de encontrarle una razón. Pero discutir con los escribas probablemente sólo empeoró las cosas, ya que los discípulos no eran ni tan eruditos ni tan elocuentes como los escribas.

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  • 3.

    Compare la reacción de la gente al ver a Jesús (15) con la reacción de los israelitas al ver a Moisés descender del Monte Sinaí (Ex 34:29-30). ¿Qué nos enseña esto acerca de los efectos de pasar tiempo con Dios?

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    El rostro de Moisés resplandecía tanto que los israelitas temían acercarse a él.  Esto fue simplemente un reflejo de la gloria de Dios, probablemente consecuencia de haber hablado con Dios cara a cara (Ex 33:11; 34:29, 30). En el monte alto, Jesús mostró su gloria (9:3). Al bajar del monte, rastros de ese resplandor tuvo que haber quedado en su rostro. De la misma manera, si dejamos que la palabra y el Espíritu de Dios nos llenen, otros podrán ver la gloria del Señor a través nuestro (2 Co 3:18).

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  • 4.

    Compare el comportamiento de este espíritu impuro con el de otros espíritus impuros.

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    Este espíritu impuro se atrevió a desafiar a Jesús. No le rogó a Jesús ni reconoció su autoridad. Cuando vio a Jesús, atacó al muchacho (20). Incluso después de que Jesús lo reprendiera, sacudió al muchacho una última vez antes de salir (26).

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  • 5.

    El espíritu impuro había tratado de arrojar al muchacho al fuego o al agua para matarlo (22). ¿En qué situaciones extremas lo ha puesto el diablo a usted con la intención de hacerle daño?

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  • 6a.

    ¿Qué hizo el padre del muchacho luego de que los discípulos de Jesús fracasaron en echar fuera al espíritu impuro?

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    Dado el fracaso de los discípulos, es probable que la fe del padre haya titubeado. Aun así, permaneció entre la multitud, probablemente para escuchar la discusión entre los discípulos y los escribas. Aunque no entendía, buscaba seriamente una respuesta.

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  • 6b.

    Lea el versículo 24. ¿En qué creía el padre? ¿Cuál fue su incredulidad?

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    Él creía que Jesús tendría misericordia de ellos y los ayudaría, si es que podía hacer algo. Él creía en la compasión de Jesús, pero no tenía certeza de su poder. El fracaso de los discípulos y la subsiguiente discusión con los escribas probablemente no ayudaron a la fe del padre. Pero luego de que Jesús habló con él, él fue consciente de que sólo Jesús podía hacerle creer por completo, y que sólo Jesús podía ayudar a su hijo.

    Más tarde, Jesús les enseñó a los discípulos sobre el poder de la fe y lo comparó con un grano de mostaza (Mt 17:20). Esto nos dice cuán pequeña es nuestra fe. Nosotros recibimos gracia a través de la fe; pero sólo Jesús puede darnos la fe perfecta (Hch 3:16).

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  • 6c.

    ¿Qué es lo que usted cree acerca de Jesús? ¿Cuál es su incredulidad?

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  • 7.

    Por un instante, el muchacho parecía muerto. Comparta una ocasión en su vida en la que las cosas parecían haber empeorado después de haberle orado a Dios. ¿Qué pasó al final?

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  • 8a.

    ¿Por qué los discípulos no pudieron echar fuera al espíritu impuro?

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    Jesús dijo que este espíritu impuro sólo podía ser expulsado con oración y ayuno (cf. Mt 17:21). La oración era algo habitual en la vida de Jesús (cf. 1:35; 6:46). Él siempre estaba preparado contra el diablo y no tenía que hacer una oración especial para realizar un milagro. Por otro lado, la discusión de los discípulos con los escribas muestra su falta de fe, entendimiento y poder.

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  • 8b.

    ¿Cómo lo ayuda el hábito de orar? ¿Alguna vez ha orado en ayunas para luchar contra la obra de un espíritu maligno?

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  • 9:30-32

    9a.

    ¿Por qué razón los discípulos tuvieron miedo de preguntarle a Jesús cuando no entendieron lo que decía?

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    Ellos estaban llenos de tristeza (Mt 17:23). Además, Jesús ya los había reprendido muchas veces (cf. 4:40; 7:17-18; 8:16-17), por lo que prefirieron no hacerle más preguntas.

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  • 9b.

    ¿Qué hace usted cuando no entiende ciertas enseñanzas de la Biblia?

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  • 9:33-41

    10.

    Los discípulos discutieron sobre quién sería el mayor. ¿Qué le dice esto sobre su relación?

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    No sabemos quién dio inicio a la discusión, pero quizás Pedro, Jacobo y Juan pensaban que eran mejores porque Jesús los había llevado a la casa de Jairo (5:37) y sólo ellos habían presenciado la transfiguración (9:2). Aunque Jesús había enviado a los doce discípulos de dos en dos (6:7) para enseñarles a trabajar juntos, cada uno de ellos aún tenía sus propias ambiciones (más tarde, Jacobo y Juan le pidieron a Jesús que les conceda cierta gloria para ellos mismos [10:35-37]). También es posible que sus diferentes procedencias hicieran difícil que se lleven bien los unos con los otros.

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  • 11.

    Explique el versículo 35. ¿Cómo puede ser el primero siendo el último?

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    Jesús estaba hablando de ser el mayor en el reino de los cielos (Mt 18:4). La autoridad celestial es diferente de la autoridad terrenal (Lc 22:25-27). Mientras que para adquirir autoridad terrenal se requiere ambición y autopromoción, la autoridad celestial empieza con la humildad. Si nos humillamos, Dios nos exaltará (1 P 5:5-6). Jesús mismo dio un ejemplo de esta lección (Flp 2:6-7).

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  • 12.

    ¿Qué expresión comparten los versículos 37 y 41? ¿Qué nos enseña esto acerca de servir a los demás?

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    “En mi nombre.” Esta expresión nos recuerda de nuestro papel como siervos de Dios. Hacemos todo por Jesús y ponemos en práctica las enseñanzas de Jesús en nuestras vidas. Al igual que el Señor Jesús, nuestra meta siempre debe ser edificar a otros física y espiritualmente. Jesús les advirtió a los discípulos de no hacer tropezar a nadie. Si verdaderamente seguimos el ejemplo que nos dejó Jesús, nuestras acciones no harán tropezar a nadie (1 Co 8:13).

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  • 13a.

    ¿Por qué Jesús puso a un niño en medio de ellos?

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    1. Jesús quería recordarles sobre el amor de los padres. Los padres sólo se preocupan por el bienestar de sus hijos. Los padres nunca se ponen celosos de que sus hijos sean mejores o más exitosos que ellos. Probablemente, Jesús también señaló al niño cuando les advertía a los discípulos sobre no hacer “tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí” (42). Si amamos a los demás como a los nuestros, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para mantenerlos lejos del pecado, mucho menos hacerlos pecar.
    2. La verdadera humildad se manifiesta en nuestra actitud hacia nuestros hermanos menos importantes. Si en el nombre de Cristo estamos dispuestos a servir incluso a los niños y a aquellos que suelen ser despreciados entre nosotros, entonces Cristo mismo nos recompensará y nos enaltecerá (cf. Mt 18:1-6, 10-14).
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  • 13b.

    Dé ejemplos de recibir a un “niño”.

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    Dar de comer a los hambrientos, dar de beber a los sedientos, ofrecer hospitalidad, dar de vestir a los desnudos, cuidar de los enfermos, visitar a los que están en prisión (Mt 25:35-36).

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  • 13c.

    Identifique a un “niño” a su alrededor. ¿Cómo puede ayudarlo?

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    Un “niño” es cualquier persona en necesidad. Puede ser un creyente anciano o un niño pequeño. Puede ser un ministro o un docente de educación religiosa. Puede ser su cónyuge, sus padres o sus hermanos. Puede ser un amigo o un desconocido. Si bien lo que ofrecemos puede parecer insignificante, igual puede llegar a ser un consuelo inesperado para alguien en aflicción (como un simple vaso de agua para alguien que tiene sed [41]).

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  • 14a.

    ¿Por qué los discípulos prohibieron que un hombre echara fuera demonios en el nombre de Jesús?

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    “Porque no nos seguía” (38). Quizás los discípulos asumieron que Jesús les había dado autoridad únicamente a ellos. Quizás pensaron que predicar, sanar y echar fuera demonios era su derecho exclusivo. Los discípulos tenían un alto concepto de sí mismos y olvidaron el hecho de que no pudieron echar fuera al demonio epiléptico (18).

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  • 14b.

    Hoy en día, ¿quiénes son los que trabajan en el nombre de Jesús pero que no son uno de los nuestros? ¿Cómo nos asociamos con ellos?

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    Jesús dio su vida por sus ovejas, pero no todas forman parte de su redil todavía (Jn 10:16). Hoy en día, existen muchos cristianos devotos que hacen lo mejor que pueden para vivir por Cristo y encontrar el evangelio perfecto. En vez de rechazar sus esfuerzos, debemos traerlos a la iglesia verdadera, “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe” (Ef 4:13), en “un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Ef 4:5).

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  • 9:42-50

    15a.

    ¿De qué manera cada uno de los siguientes lo puede hacer pecar? a. Mano; b. Pie; c. Ojo

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    a. Mano: cuando actuamos en contra de las enseñanzas de Dios. Por ejemplo: robar, golpear, apostar, tocar de manera inapropiada, trabajar por las posesiones terrenales (Ec 2:11). Cuando navegamos por la Internet, nuestras manos pueden hacer clic en sitios que hacen pecar a nuestros ojos.

    b. Pie: cuando entramos a lugares donde nos espera la tentación. Cuando asistimos a fiestas que no edifican nuestra espiritualidad. Cuando le seguimos la corriente a nuestros amigos mundanos en vez de caminar con el Señor.

    c. Ojo: nuestros ojos son las ventanas de nuestros corazones (Mt 6:22-23). Lo que vemos afecta nuestros pensamientos y nuestra imaginación. A veces miramos cosas pecaminosas por curiosidad o para satisfacer nuestros deseos carnales. Otras veces miramos a alguien con odio o celos.

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  • 15b.

    ¿Qué quiso decir Jesús con “córtala/o” y “sácalo”?

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    Cortar o sacar el miembro del cuerpo que nos hace pecar se refiere a nuestra resolución. Debemos encontrar la causa y pedirle a Dios que quite nuestros pecados.

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  • 16.

    Lea el versículo 48 e imagine el infierno. ¿Qué es lo que ve?

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  • 17a.

    En el versículo 49, ¿qué representa la sal? (cf. Mt 5:13; Col 4:6)

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    La sal es algo humilde, pero útil y esencial. Simboliza hospitalidad y fidelidad (cf. ¿Sabía usted que…? 3). Pablo dijo que la palabra llena de gracia es como haberla sazonado con sal. Jesús también nos enseña a ser la sal del mundo para mostrar estas cualidades.

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  • 17b.

    En el versículo 49, ¿qué representa el fuego?

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    Jesús contrasta el fuego que nunca se apaga del infierno con un fuego mayor que es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo aparece como lenguas de fuego (Hch 2:4). Juan profetizó que Jesús bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego (Mt 3:11). El Espíritu Santo les dio poder y coraje a los apóstoles para que sirvan al Señor (2 Ti 1:7).

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  • 17c.

    Explique los versículos 49-50.

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    El infierno es un lugar horrible y debemos evitarlo a toda costa. Sin embargo, cortar los miembros de nuestro cuerpo que nos hacen pecar no destruye la fuente del pecado. Sin Jesucristo, nuestro cuerpo entero es esclavo del pecado (Ro 7:18). La única forma de salvarse del infierno es ser salado con el fuego del Espíritu Santo (Is 4:3-4). El Espíritu Santo nos da las cualidades espirituales de la sal y nos conduce a la vida (Ro 8:5-6). A través de Jesucristo, podemos hacer todo lo bueno (Flp 4:13).

    Si continuamos rechazando la guía del Espíritu Santo, perdemos nuestra salobridad y seremos “echada fuera y pisoteada por los hombres” (Mt 5:13). Si continuamos pecando deliberadamente, no quedará más sacrificio por los pecados (Heb 10:26-27) y no podremos ser salados de nuevo.

    Si nos esforzamos por obedecer al Espíritu Santo, naturalmente estaremos en paz con aquellos que nos rodean (Heb 12:14). Si los discípulos hubieran sido salados con el Espíritu Santo, no habrían discutido o actuado con arrogancia.

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  • 18a.

    ¿De qué manera el comportamiento de los discípulos (cf. 14, 34, 38) podría haber causado que otros pecaran?

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    Su discusión con los escribas podría haber causado que algunos en la multitud perdieran la fe en Jesús. Al discutir, no parecían ser sabios ni amables, lo que daba una mala impresión de Jesús.

    Su discusión acerca de quién sería el mayor causó discordia entre ellos (Mc 10:41). A pesar de lo que Jesús enseñó sobre el perdón (Mt 18:15-35), es probable que a los discípulos les llevó algo de tiempo para perdonarse el uno al otro.

    Algo en que los discípulos estuvieron de acuerdo fue que se consideraban mejores que otras personas en virtud de ser los discípulos escogidos por Jesús. Le prohibieron a alguien trabajar en el nombre de Jesús simplemente “porque no nos seguía” (38). Su arrogancia podría haber causado confusión entre los creyentes y producido que otros obreros se desanimaran o incluso se alejaran de Dios.

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  • 18b.

    En nuestro entusiasmo por servir a Dios, ¿cómo podríamos hacer pecar a otros o a nosotros mismos?

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    El trabajo de la iglesia no debe tener prioridad sobre las necesidades de los miembros. Debemos cuidarnos de no volvernos hipócritas como los fariseos. El diablo frecuentemente centra sus ataques en los obreros de la iglesia. Si un obrero no es fiel, es fácil de derribar a las ovejas de Dios (Jn 10:12). Además, el trabajo de Dios no prospera en una iglesia dividida (1 Co 3:3). Debemos entender que la obra de Dios le pertenece a Dios, no a una persona en particular. Recordemos que hemos sido “contratados” por Dios para edificar su iglesia (1 Co 3:9-10).

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