Contexto

El Señor Jesús estaba ahora a sólo pocos días de su crucifixión. Él eligió pasar el tiempo que le quedaba con sus discípulos a solas. Todo sucedería de acuerdo a lo predicho por el Señor. Él fue ungido en preparación para su sepultura; Él comió la comida de la pascua con sus discípulos; Él fue traicionado por uno de los suyos. Conforme lea este pasaje, imagínese estar con Jesús en estas últimas horas y sienta las profundas emociones que impregnan la historia.

Versículo clave

(26:28)

¿Sabía usted que...?

  1. La Pascua (26:2): comenzaba el jueves por la tarde con el sacrificio del cordero 6/523. La fiesta judía que conmemora la ocasión en que el ángel del Señor pasó por encima de las casas de los hebreos en lugar de matar a sus primogénitos como lo hizo en las casas de los egipcios (ver Ex 12:13, 23, 27). Los corderos o cabritos usados en la fiesta eran matados el día 14 de Nisán (Marzo-Abril), y la carne era comida en la tarde del mismo día entre el atardecer y la media noche. Dado que para los judíos el día comienza al caer el sol, la fiesta de la Pascua se realizaba el día 15 de Nisán. [ref]
  2. Caifás (26:3): sumo sacerdote en los años 18 a 36 d.C. Yerno de Anás (Jn 18:13), sumo sacerdote anterior en los años 6 a 15 d.C. [ref]
  3. Treinta piezas de plata (26:15): el precio que se pagaba para el rescate de un esclavo (Ex 21:32). La misma cantidad también fue profetizada como el precio por los servicios del Pastor rechazado (Zac 11:12). El valor exacto del precio convenido no puede ser determinado debido a que no se ha identificado la moneda [ref]
  4. La fiesta de los Panes sin levadura (26:17): la mayoría de los estudiosos de la Biblia piensa que los eventos registrados en Mateo 26:17-30 tuvieron lugar el día jueves de la Semana de la Pasión. Este era el primer día de los siete días de la fiesta de los Panes sin levadura. En ese primer día se sacrificaban los corderos de la Pascua (Mc 14:12). La fiesta de los Panes sin levadura seguía inmediatamente después de la Pascua; a este evento de un total de ocho días a veces se lo llamaba la Semana de la Pascua… [ref]
  5. Himno (26:30): el himno que normalmente se cantaba era la última parte del Hallel (Salmos 114-118 o 115-118). Era cantado de forma antifonal: Jesús como el líder cantaría los versos y sus seguidores responderían con “¡Aleluya!”. [ref]

Esquema

  • Predicción y complot
  • Ungido en Betania
  • El plan de la traición
  • Preparación para la Pascua
  • Predicción de la traición
  • Institución de la santa comunión
  • Predicción de ser esparcidos y negación

Análisis general

  • 1.

    ¿De qué forma se mostró Jesús a sí mismo como el Señor soberano que se entregó a sí mismo voluntariamente y no como una víctima desvalida de las circunstancias?

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    Él hizo numerosas predicciones acerca de su muerte y sepultura, incluso el día exacto y la forma de ejecución (2, 11, 12). Él ordenó a los discípulos que le preguntaran a un hombre si podían usar su casa para la comida de la Pascua. Todo sucedió tal y como Él lo había ordenado (18, 19; cf. Lc 22:8-13). Él sabía que Judas iba a traicionarlo (21, 23, 25). Él sabía que los discípulos se escandalizarían e incluso lo negarían (31-34). Él sabía que se levantaría de entre los muertos (32). De sus predicciones y conocimientos previos sabemos que Jesús era Dios y tenía control absoluto sobre la situación. Aun así, Él se ofreció a sí mismo voluntariamente para redimirnos.

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Análisis del segmento

  • 26:1-5

    1.

    ¿Por qué es significativo que el Señor fue crucificado durante la Pascua?

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    La Pascua era la sombra del sacrificio que nuestro Señor Jesucristo haría para el perdón del pueblo de Dios. Jesús era el Cordero sacrificial que Dios había preparado para nosotros (1 Co 5:7).

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  • 2.

    ¿Por qué el autor colocó el complot de los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos justo después de la predicción hecha por el Señor?

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    A pesar de que fueron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos quienes confabularon para matar a Jesús, todo esto aconteció bajo la soberana voluntad de Dios.

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  • 26:6-13

    3a.

    ¿Por qué se enojaron los discípulos?

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    Porque a ellos les importaba más el perfume que el Señor.

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  • 3b.

    ¿Qué nos dice la frase “¿para qué este desperdicio?” de los discípulos?

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    Ellos no creían que el Señor merecía una ofrenda tan costosa. Ellos tampoco estaban conscientes del gran precio que el Señor estaba a punto de pagar para redimir los pecados del mundo.

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  • 3c.

    ¿Se ha “enojado” alguna vez ante las ofrendas o servicios de otros hacia Dios?

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  • 26:6-13

    4.

    Compare la mujer y los discípulos en esta historia.

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    La mujer ofreció su ofrenda sin mediar palabra; los discípulos no tenían nada que ofrendar excepto sus quejas. La mujer probablemente estaba consciente de lo que le estaba por suceder al Señor mientras que los discípulos no. La mujer exaltó al Señor como alguien que era digno de lo mejor; los discípulos le dieron menos valor a su maestro que al perfume.

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  • 5.

    Según Jesús, ¿por qué lo que hizo la mujer era una buena obra?

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    Porque fue hecho en el momento correcto (“a mí no siempre me tendréis”). Mateo también mencionó especialmente que el perfume era muy costoso. La ofrenda de la mujer era una buena obra no porque el perfume era costoso, sino porque ella consideró que el Señor era digno de recibir lo mejor.

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  • 6.

    ¿Qué podemos aprender del elogio y la promesa del versículo 13?

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    Dios no toma nuestras ofrendas a la ligera. Aunque otros podrían criticarnos por nuestro servicio, Dios toma nota de cada uno de nuestros actos de amor por Él y le da un valor perdurable a la obra que hacemos hoy (cf. 1 Co 15:58).

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  • 26:14-16

    7.

    ¿Puede haber alguna conexión entre la acción de Judas y la reacción de los discípulos en los versículos 8-9?

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    Judas, probablemente hablando por los otros discípulos, se quejó acerca de la ofrenda de la mujer. Quizás haya deseado tener algo de ese dinero (Jn 12:4-6). Su codicia, y posiblemente también su ira, lo condujeron a vender a su maestro.

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  • 8a.

    ¿De qué manera era Judas lo opuesto de la mujer que derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús?

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    La mujer honró a Cristo dándole lo mejor. Judas, en vez de darle algo al Señor, lo vendió por una pequeña ganancia.

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  • 8b.

    ¿De qué manera nosotros a veces también “traicionamos” a Jesús como Judas?

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    Cuando elegimos algunas ganancias materiales o placeres temporales en vez de obedecer al Señor.

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  • 26:20-25

    9a.

    ¿Cuál crees que es la razón por la que el Señor reveló que uno de los discípulos estaba a punto de traicionarlo?

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    Para que su consciencia se vea afectada y se arrepienta de inmediato.

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  • 9b.

    ¿Por qué Jesús no señaló directamente a Judas como el traidor?

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    De haberlo señalado directamente, Judas probablemente hubiera endurecido su corazón al instante por haber sido expuesto repentinamente y por vergüenza. Al hablarles a los discípulos sin mencionar quién era el traidor, Jesús les advirtió a todos sobre la seriedad del pecado de la traición mientras le daba a Judas una oportunidad para arrepentirse en privado.

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  • 26:20-25

    10.

    ¿Por qué Judas debería ser condenado si la traición ya estaba profetizada en las Escrituras (24)?

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    Aunque era la voluntad soberana de Dios que Cristo fuera entregado para ser crucificado y Jesús, sabiéndolo de antemano, predijo la traición, Dios no hizo que Judas hiciera lo que hizo, puesto que Dios no hace que nadie peque (cf. Stg 1:13-15).

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  • 26:26-30

    11a.

    ¿Era la comunión simplemente un símbolo del cuerpo y la sangre de Cristo? Explique su respuesta.

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    El Señor dijo “esto es mi cuerpo” y “esto es mi sangre”. La comunión no es un símbolo, sino que de hecho es el cuerpo y la sangre de Cristo.

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  • 11b.

    ¿Cuál es el nuevo pacto del versículo 28? ¿Qué tiene que ver con la sangre del Señor?

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    En Jeremías 31:31-34, el Señor prometió un nuevo pacto con su pueblo. Los israelitas habían fracasado en obedecer a Dios, pero Dios en su misericordia ofreció a sus hijos el perdón de los pecados a través de la sangre de Jesucristo (Ef 1:7; Ap 1:5).

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  • 26:26-30

    12.

    ¿Qué debemos conmemorar cuando participamos de la comunión hoy en día?

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    Participamos de la comunión en memoria de Cristo y para proclamar su muerte (Lc 22:19, 1 Co 11:24-26). Debemos recordar cómo Cristo derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados (Mt 26:28). También debemos anhelar su retorno (29; 1 Co 11:26).

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  • 26:31-35

    13a.

    ¿Qué sabemos de Pedro por medio de sus palabras?

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    Él tenía una fuerte determinación de sacrificarse por el Señor, aunque su voluntad era más fuerte que su carne. En este momento, Pedro demostró que tenía mucha confianza en sí mismo. En su propio juicio, él era más fuerte y estaba más resuelto que cualquier otro discípulo.

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  • 13b.

    ¿Alguna vez ha hecho una promesa sincera que no ha podido cumplir? ¿Por qué hizo la promesa? ¿Por qué falló?

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