Contexto

Jesús dijo que Él era la luz del mundo, pero los fariseos no aceptaban su mensaje. Entonces, Jesús les advirtió sobre la consecuencia mortal de negarse a creer en Aquel enviado por Dios. Sin embargo, muchos otros creyeron en Jesús por sus palabras. El enfoque de este pasaje es lo que Jesús dijo a este último grupo de personas. Pero lamentablemente, al final, estas personas también rechazaron a Jesús pese a su aceptación inicial. Este capítulo concluye con la feroz resistencia de los que escuchaban a Jesús, así como la máxima autorrevelación de Jesús.

Versículo clave

(8:32, 8:58)

¿Sabía usted que...?

1. “Tú eres samaritano” (8:48): los judíos menospreciaban a los samaritanos debido a su mezcla étnica y ancestral.

2. “Aún no tienes cincuenta años” (8:57): a los cincuenta terminaba la vida laboral de un hombre y se lo consideraba haber alcanzado la madurez plena (cf Nm 4:3, 39, 8:24, 25). [ref]

Esquema

  • La verdadera libertad
  • Descendientes de Abraham, hijos del diablo
  • Unidad con el Padre y preexistencia sobre Abraham

Análisis general

  • 1.

    Anote las cosas que Jesús dijo acerca de “su palabra” en este pasaje.

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    “Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (8:31).

    “…mi palabra no halla cabida en vosotros” (8:37).

    “Yo hablo lo que he visto estando junto al Padre…” (8:38).

    “…a mí, que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios” (8:40).

    “Porque no podéis escuchar mi palabra” (8:43).

    “…digo la verdad…” (8:45, 46).

    “De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte” (8:51).

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Análisis del segmento

  • 8:31–36

    1.

    ¿Qué espera el Señor de un creyente?

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    Que permanezcamos en su palabra. Esto quiere decir que ser un discípulo de Cristo no es cuestión de una convicción momentánea, sino un compromiso perdurable.

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  • 2.

    ¿Qué significa permanecer en la palabra de Jesús?

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    Permanecer en la palabra de Jesús significa ser fiel a lo que Jesús nos dice. Según este pasaje, implica darle un lugar a la palabra de Jesús en nuestros corazones (cf. 37), escuchar la palabra (cf. 43, 47), creer en la palabra (45) y obedecer la palabra (cf. 52). Pedro nos deja un ejemplo de lo que significa permanecer en la palabra de Jesús cuando decidió quedarse con Jesús, aferrándose a las palabras de vida eterna de Jesús (Jn 6:66–68).

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  • 3.

    ¿Cómo difiere hoy el concepto popular de “verdad” con el concepto bíblico de verdad?

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    En el mundo académico, la declaración de Jesús “la verdad os hará libres” ha sido utilizado en un sentido bastante diferente a lo que Jesús pretendía. “Verdad” es visto como el conocimiento de varias materias, resultado del estudio y la educación. En cuanto a la moral, la “verdad” también se ha vuelto relativa en la sociedad actual: “Lo que es verdad para ti puede no serlo para mí”.

    Sin embargo, la verdad de Jesús es absoluta y no se refiere simplemente al conocimiento de las cosas de este mundo. La palabra de Dios es verdad (Jn 17:17). Dado que Jesús dice lo que ha escuchado y visto del Padre y Él proviene del Padre, la palabra de Jesús también es verdad (Jn 8:38, 45, 46). Fuera de Jesucristo no hay verdad (Jn 14:6). Por lo tanto, el concepto bíblico de “verdad” es en esencia la revelación de Dios a través de Jesucristo, el cual nos muestra el camino hacia el Padre.

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  • 4.

    Explique el significado de esclavitud y libertad según este pasaje. Contrástelo con la noción secular de ambos conceptos.

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    En el sentido secular, libertad es no tener que dar cuentas a nadie. Pero para Jesús, libertad y esclavitud conciernen al pecado. Todo el que comete pecado es esclavo del pecado (8:34). Por fuera, un pecador parece disfrutar de la libertad porque puede elegir hacer lo que le plazca sin la presión de los mandamientos de Dios. Pero en realidad, la persona que peca se ha vendido a sí misma al pecado y está bajo la potestad del pecado. Por lo tanto, el pecado es su señor (Ro 7:14–17). Es por eso que con frecuencia nos sentimos impotentes para poner fin a nuestros comportamientos pecaminosos. El resultado final de ser esclavos del pecado es la muerte (Ro 6:23). Esto ciertamente no es libertad. La verdadera libertad es estar libre del dominio del pecado y su consecuencia, que es la muerte. Sólo el Señor Jesús puede otorgarnos esta libertad (Jn 8:36).

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  • 5.

    En términos prácticos, ¿cómo es vivir como esclavo? ¿cómo es vivir como hijo? (ver v. 35).

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    Un esclavo debe obediencia a su señor. Del mismo modo, un pecador está bajo el control del pecado, incluso cuando desea dejar de pecar. Un creyente que no permanece en la palabra de Jesús es como un esclavo que no puede permanecer en la familia del amo. Sin una fe que dure en Cristo, no podrá permanecer en Dios, sino que morirá en sus pecados (cf. Ro 8:13).

    Por el contrario, el que es un verdadero discípulo de Cristo es como un hijo que permanece para siempre porque siempre tiene a Cristo en Él como la luz de su vida. Esta persona ha sido trasladada al reino de Dios, por lo que no teme al poder de las tinieblas. Es capaz de vivir una vida que agrada a Dios en vez de vivir según las demandas del pecado.

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  • 6.

    ¿Cómo nos hace libres Jesús?

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    Jesús nos hace libres a través de su palabra (8:32). Su palabra nos libera de la muerte y nos da vida (cf. 6:63). Al confiar en y someternos a su palabra, permanecemos en Dios y ya no estamos obligados a obedecer al pecado y sus deseos (8:51).

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  • 8:37–47

    7.

    Jesús admitió y negó que los que lo escuchaban eran descendientes de Abraham (37, 39). ¿Qué quiso transmitir Jesús?

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    Jesús usó dos palabras diferentes para referirse a la relación que tenían sus oyentes con Abraham. En el versículo 37, Él los llamó “descendientes” (literalmente “simiente”) de Abraham. Se estaba refiriendo a su linaje físico. Sin embargo, en el versículo 39, Él usó la palabra “hijos”, implicando que ellos no eran hijos de Abraham. Aquí se estaba refiriendo a un linaje espiritual. Sólo aquellos que siguen los pasos de Abraham son considerados sus hijos. Por lo tanto, en repetidas ocasiones, la Biblia hace una distinción entre un verdadero israelita y uno que lo es sólo en las apariencias (Ro 2:28–29; Jer 4:4, 9:25; Ez 36:26–27).

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  • 8.

    ¿Por qué los que escuchaban a Jesús respondieron: “No hemos nacido de fornicación”?

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    Después de que Jesús dijera: “Vosotros hacéis las obras de vuestro padre”, los que lo escuchaban respondieron: “¡Nosotros no hemos nacido de fornicación! ¡Un padre tenemos: Dios!”. En este contexto, “fornicación” es metafórico de serle infiel a Dios y nacer de la fornicación significa que su padre no es el Dios verdadero. La imagen de la infidelidad conyugal es prominente en la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento, donde Dios acusa a su pueblo de cometer fornicación al seguir a otros dioses (Jer 2:20, 3:2, 9, 13:27; Ez 16:15–43, 23:1–35; Os 2:1–4, 4:12; Miq 1:7). En respuesta a Jesús, los judíos tomaron prestado este lenguaje para argumentar que no eran fieles a nadie más que a Dios.

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  • 9a.

    Qué caracteriza: a un hijo del diablo

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    • La palabra de Jesús no tiene cabida en él (8:37, 43, 45–47).
    • Miente y se opone a la verdad, incluso hasta el punto de matar (8:37–41, 44, 45).
    • Quiere hacer los deseos del diablo (8:44).
    • Deshonra a Jesús (8:49).
    • No conoce a Dios (8:55).
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  • 9b.

    A un hijo de Dios

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    • Ama a Jesús (8:42).
    • Escucha las palabras de Dios (8:47).
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  • 10.

    ¿Qué significa ser “de Dios” (47)?

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    Ser “de Dios” es pertenecer totalmente a Dios y llevar su naturaleza. Este estatus comienza con la recepción de Cristo (Jn 1:12, 13). La manifestación externa de esto incluye oír la palabra de Dios (Jn 8:47, 1 Jn 4:6), practicar la justicia (1 Jn 3:10) y liberarse del dominio del maligno (1 Jn 5:18, 19).

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  • 8:48–59

    11a.

    ¿Por qué guardar las palabras de Jesús nos puede salvar de la muerte?

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    Jesús es la luz de la vida y sus palabras son espíritu y vida (Jn 8:12, 6:63). El que sigue a esta luz y confía en Él como lo enseña su palabra será salvo de las tinieblas de la muerte espiritual (Jn 8:12).

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  • 11b.

    ¿Qué significa “guardar” su palabra?

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    La palabra para “guardar” puede traducirse como “custodiar” o “sostener”. Conlleva la idea de perseverar con fidelidad. Guardar la palabra de Jesús significa confiar en Jesús como nuestro Señor y Salvador sin importar qué obstáculos puedan surgir en nuestro caminar cristiano.

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  • 12.

    ¿Qué podemos aprender de Jesús para ser un verdadero hijo de Dios (54, 55)?

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    Jesús, el Hijo de Dios, es el modelo para quienes quieren ser Hijos de Dios. Aunque Jesús era Dios, se humilló a sí mismo y guardó la palabra de Dios hasta el final (Jn 8:55; Flp 2:5–8; Heb 5:8, 9). Debemos imitar a nuestro Señor guardando también la palabra de Dios (Jn. 8:51).

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  • 13.

    ¿Qué quiso decir Jesús con “Abraham se gozó de que había de ver mi día”?

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    Incluso Abraham, que vivió mucho antes de que Jesús viniera en la carne, esperó con gusto la venida de Jesús a este mundo. Aunque la Biblia no dice explícitamente que Abraham se regocijó al ver el día de Cristo, Hebreos nos dice que Abraham acogió la promesa de Dios y, aunque no lo ha recibido, la vio de lejos (Heb 11:13–15; cf. Ro 4:19, 20). Esta promesa es acerca de la “simiente”, la promesa que Jesús cumpliría (cf. Gl 3:16–19; Gn 12:7, 13:15, 24:7).

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  • 14.

    ¿Qué estaba declarando Jesús con el “yo soy” del versículo 58?

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    “Yo soy” era la autorrevelación de Dios en el Antiguo Testamento. Declaraba la existencia eterna de Dios, su singularidad y su salvación (Ex 3:14; Is 43:10–11, 25, 45:18, 19, 46:4, 9, 48:12, 51:12, 52:6). Al decir “antes que Abraham fuera, yo soy”, Jesús no sólo estaba insinuando que era más grande que Abraham, sino que estaba proclamando ser el único Dios eterno que una vez se reveló a su pueblo. Tal como lo había prometido, Dios ha venido a este mundo para salvar a su pueblo a través de Jesús, el Verbo hecho carne. Los judíos, al darse cuenta de que Jesús estaba diciendo que era Dios, quisieron apedrearlo (8:59).

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